Zonas Azules
Capítulo 07 · Sentido

Tener un porqué para levantarse

Los japoneses lo llaman ikigai. En los pueblos españoles no tiene nombre, pero está en cada huerto cuidado y en cada nieto recogido del colegio.

Cuando se les pregunta a los centenarios qué les ha mantenido vivos, casi nunca hablan de hábitos. Hablan de razones. Una nieta que viene los domingos. Un huerto que no pueden dejar de regar. Una asociación del pueblo en la que llevan cincuenta años. Un coro. Una mesa que organizar. Un perro que sacar.

La psicología contemporánea lo confirma: tener un propósito claro reduce significativamente el riesgo de mortalidad temprana, mejora la calidad del sueño y protege frente al deterioro cognitivo. No hace falta que sea un proyecto grandilocuente. Basta con que sea algo que necesita de ti.

Tres preguntas para encontrarlo

  1. ¿Qué cosa, si dejara de hacerla, sería una pequeña pérdida para alguien?
  2. ¿Qué actividad me hace perder la noción del tiempo?
  3. ¿Qué me gustaría seguir haciendo a los ochenta años?

Propósito ≠ ambición

El propósito que alarga la vida no es el de las grandes metas, sino el de los vínculos pequeños y constantes: cuidar, enseñar, acompañar, crear algo modesto cada día. Cuanto más cotidiano, mejor.

“Mientras tenga a quien hacerle un caldo, no me muero.”— Manuela, 96 años, Lugo
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